Didier Hernán Gil- Murrow 2009- Panamá.
Fotos: Aldo Montenegro
Desde que inicié mi catequesis de Primera Comunión me acerqué más a mi comunidad de fe, que hoy con mucho orgullo profeso. En mis abuelos vi ese ejemplo desde que tenía uso de razón, y luego de la desaparición física de mi padre, mi madre me incentivó a asistir a la iglesia.
Me gustó y le tomé mucho aprecio al escuchar la palabra de Dios y trabajar por las obras sociales de la iglesia, tanto que me fui comprometiendo cada vez más. Disfruté de participar del grupo juvenil de mi comunidad e hice mi curso de Confirmación donde aprendí y afiancé valores. Hasta llegue a coordinar el grupo juvenil y asumí otros compromisos dentro de la parroquia San Isidro Labrador de Capira.
Trabajé con sacerdotes y religiosas, de quienes aprendí y me empapé en el tema eclesial. Hoy, producto de aquella experiencia enriquecedora, todavía cargo con el apodo de “padre”. Y no me avergüenza, ya que se estableció un liderazgo y confianza dentro de una comunidad, que incluso me ha servido mucho en el ámbito profesional.
Qué alegría me da saber que todavía, mucho de los jóvenes con los que compartí experiencias buenas y malas, siguen participando dentro de la parroquia y se mantienen unidos trabajando por el prójimo. La mayoría está bajo el paraguas del grupo Mixtura RF2, donde con sus acciones de servicio continúan llevando el mensaje de Dios y trabajando por los más necesitados. Hace poco se metieron a la montaña de Capira a llevar regalos a niños y regresaron agotados, tanto de caminar como de montar caballo y quedar atrapados entre el lodo. Pero cumplieron su misión.
A veces me da la impresión que vivo en un país indiferente, pero con acciones como estas sé que aún puede germinar la semilla, que se siembra y se abona durante la niñez y la adolescencia. didier.gil@epasa.com
CAMINAMOS MUCHO Y LLEGAMOS CANSADOS PERO SOLO EL VER LA CARA DE SATISFACCION NOS MOTIVO, NO ME IMPORTARIA VOLVER A REPETIRLO CON TAL DE QUE UN NIÑO SEA FELIZ
ResponderEliminarExcelente iniciativa... Eso demuestra que los capireños saben hacer cosas buenas y dignas de imitar...
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